No podemos hablar de mantras sin mencionar la relación de amor entre Gurudev y el maha—mantra: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna, Krishna, Hare, Hare, Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare.
Srila Gurudev aprendió el maha—mantra, en el templo de Iskcon, en Puente Alto, Chile. Allí adquirió su primera mala de 108 cuentas. Los devotos le enseñaron a pronunciar la mantra, y le indicaron que Prabhupada exige 16 rondas de sus discípulos. Y esto es por nuestra época, ya que en India, los devotos vaishnavas solían recitar 64 rondas.
"¡Waw! ¡64 rondas!"— pensó Gurudev — "eso puede llevar todo el día, incluso 16 me parece difícil de terminar, aunque sea voy a tratar una ronda."
Al principio le resultó muy difícil, era como sentarse a decir: bla bla bla.... ¡Qué práctica espiritual tan extraña!
Pero a pesar de la dificultad, siguió y siguió intentando, inspirado por los discípulos que vio en el templo, recitar entusiasmados las mantras a toda voz, en las tempranísimas horas de la mañana.
Lentamente, empezó a descubrirle néctar del maha—mantra. Hasta que hoy día, no saltea un día de hacer sus rondas. No sale a caminar nunca sin su mala, y recitando en su andar su amada mantra, y hasta hace días de práctica intensiva de 64 rondas por día.
La repetición de los Santos Nombres
El dharma de los grandes hombres es recitar el maha—mantra.
Se le preguntó a Gurudev: "¿Ese es el dharma? ¿Eso es lo que el hombre debe hacer, con todas sus capacidades, inteligencia y posibilidades?
Gurudev: "No hay nada más sublime que recitar los nombres de Dios. ¿Qué otra ocupación más beneficiosa puede tener el hombre?"
Pero para Gurudev, las mantras no son sólo palabras en sánscrito, para quien ha experimentado la fuerza encapsulada en la mantras, éstas son como llaves que abren los cielos.
Cuando dice las mantras de una deidad, es una invocación que atrae esa fuerza, y todos pueden sentir esa presencia divina.
En la puja, suele meditar cuando los devotos entonan las mantras, pero a veces, Gurudev toma sus karalatas y comienza a llamar a Radha, y ella se llena de brillo, o canta a Krishna , y todo se endulza, o canta a Nrisimhaved, y el éxtasis se incrementa, raptando a todos los presentes.
Iniciación en la maha—mantra
Gurudev estaba a los pies de Swami Vishnu. Temblando de emoción, esperando el momento que tanto anheló. Estaba por ser iniciado, después de reiteradas peticiones, por Swami Vishnu personalmente, en el sendero del yoga. Swami Vishnu le preguntó: "¿En qué mantra quieres recibir la iniciación?". Gurudevse sorprendió con la pregunta, no esperaba esta consulta, pero no dudó un momento en la respuesta y le pidió el maha—mantra. En una íntima ceremonia, Swami Vishnu le dio la mala, y le dijo: "desde ahora, tu nombre será Ramakrishna". Él no podía creer los momentos que estaba viviendo, que hermoso haber recibido el nombre de Krishna y el nombre de Rama como parte de su nombre, eso le recordaría siempre, su naturaleza divina.
Swami Vishnu Devananda le enseñó la meditación en el mantra. Dijo que el primer paso, es decir el mantra en voz alta, luego sólo moviendo los labios, y por último repetirlo sólo en el pensamiento, y concentrar toda su atención en el tercer ojo, en el entrecejo.
Luego le indicó cómo combinar el mantra con la observación de la respiración. Le dijo que al aspirar se concentre en la primera parte del mantra: Hare krishna, hare Krishna, Krishna, Krishna Hare Hare y al exhalar en la segunda parte: Hare Rama, Hare Rama, Rama, Rama, Hare, Hare.
Estudio de Mantras
Gurudev también se dedica mucho, al estudio de las mantras.
Comenzó a estudiar todo lo que revelan las escrituras acerca de las mantras, con el libro Meditaciones y mantras, que recibió personalmente de Swami Vishnu, firmado con sus bendiciones. El estudio esotérico en las mantras atrajo su curiosidad.
Practicando japa en el ashram Sivananda
Gurudev había comenzado su sendero en el Iskcon, donde Srila Prabhupada enseñó a sus discípulos a recitar el mantra en voz alta, contando las rondas en la japa.
Con esta educación, Gurudev llegó después de unos años a Sivananda Ashram, donde era un poco diferente. A los seguidores de Sivananda, se les explicó que había varios niveles de prácticas mantras, el más básico y para principiantes, era en voz alta y con la japa. Una vez que el practicante alcanza un nivel más sutil, lo practica sólo moviendo los labios, y en el nivel más elevado, se practica sólo en el pensamiento.
La mayoría de los compañeros del curso de Maestros Acharya de yoga, consideraban que el nivel de voz alta, ya era algo que tenían superado. Sólo Gurudev, fiel a su maha—mantra, orgulloso de ser principiante, practicaba la japa a toda voz, atrayendo la atención de quienes no entendían porque esa práctica tan básica. Y a su vez, Gurudev no entendía que les llamaba la atención de la única manera que él conocía de practicar la maha—mantra.
Swami Jyotirmayananda
Años después que Swami Vishnu abandonó el cuerpo, Gurudev acudió a su hermano espiritual, Swami Jyotirmayananda, para ayuda y guía. Él también le dio muchos de sus libros, para que aprenda más sobre mantras.
Luego que la relación se intensificó, y Swami Jyotir empezó a ver la erudición de Srila Gurudev, le impartió la autoridad de iniciar discípulos es los mantras védicos.