El sendero espiritual de Srila Gurudev, comienza por el final. Mientras que buscadores espirituales indagan en la naturaleza de Brahman y se formulan la pregunta, ¿quién soy yo?, Gurudev recibió un vistazo de todas las respuestas juntas. Y sólo entonces, empezó a preguntar las correspondientes preguntas.
A veces explica la diferencia entre conocimiento según el concepto occidental, y según las Vedas.
En el occidente es un proceso de adición de conocimiento, ir agregando más y más información hasta desarrollar maestría en cierta área. Para el Oriente, esto se denominaría más bien ignorancia, porque está limitado en los límites de la mente, así como le pasó en la niñez, el verdadero conocimiento no es paulatino, sino es por un momento ver toda la realidad junta, es como estar en un cuarto oscuro, y de repente se prende la luz y todo queda claro, ya que el conocimiento no se considera algo que no tienes, sino que sólo es necesario recordar.
La experiencia en la niñez de Gurudev, fue la Nada, o el Todo, Brahman, la luz... fue una experiencia vedántica.
Luego de la cual comenzó la larga indagación: "¿Quién soy yo?" "¿Quién habita este cuerpo?"
Juego de su niñez
Pero un día, inventó un juego muy especial, diferente de todo el resto de los juegos. Sin saber cuáles serían las consecuencias, imaginó que su cuerpo era un automóvil, y que él era el conductor. El conductor daba órdenes al cuerpo de caminar de cierta manera, luego caminar de otra manera, luego sentarse, levantar un brazo, etcétera. Solía jugar de esta manera durante horas, por meses y meses. Su totalidad en este juego era tal , que incluso su abuela lo notó y dijo: "pareciera como si este muchacho no estaría presente...".
En aquel momento, no tenía ni idea de lo que él realmente hacía. Pero continuó con su juego y lo fue profundizando. Entonces descubrió que los pensamientos y los sentimientos eran también cosas que pueden ser observados, mirar su movimiento en el espacio interior de su mente.
Un día, mientras jugaba, ocurrió un terremoto. Todo comenzó a temblar muy fuertemente. Fue probablemente una experiencia atemorizadora, pero él permaneció totalmente tranquilo y relajado. Mirando el miedo que aparecía en su interior, pero como una cosa separada de él, algo que puede ser observado, y permanecer tranquilo como si nada sucediera.
Como a todos los niños, lo mandaban temprano a dormir, y el no quería terminar el día y quería seguir jugando y descubriendo, entonces decidió llevarse a la cama una linterna y un libro, y leer debajo de las frazadas. Pero más aún, para que realmente piensen sus padres que está durmiendo, decidió acostarse, cerrar los ojos, pero permanecer despierto y entretenerse investigando que hay en el interior de uno. Cuando tenía 8 años, una noche, mientras estaba en su cama, simplemente recostado y jugando su juego de observación, cerró los ojos. Y entonces la experiencia que marcaría su vida de ahora en adelante sucedió. Fue un punto de luz blanca plateada , apareciendo entre sus cejas. La luz creció paulatinamente haciéndose más grande y más potente, y entonces, él desapareció... La luz blanca era ahora el universo entero, todas las estrellas y las galaxias estaban incluidas en ella. Era como estar en todas partes y en ninguna parte simultáneamente. Y junto con eso le inundó una sensación de dicha y felicidad inimaginables. Fue un instante de experimentar al Brahman ... la refulgencia misma que proviene de Dios. Pero entonces, repentinamente , un poco del miedo apareció en su corazón, y esta luz infinita se redujo y desapareció en su propio ser. En un parpadeo , regresó nuevamente a su cuerpo, con un conciencia externa regular. ¿A dónde se fue?, se preguntó... Y cerró sus ojos nuevamente, intentando recuperar esa experiencia. Pero no volvió. Ese momento de temor hizo que esta experiencia maravillosa desapareciera. El pequeño niño corrió a sus padres, preguntándoles adónde se había ido la gran luz blanca. ¿Cómo puede él experimentarla otra vez? Estaba seguro que eso era algo que todos experimentan, y seguramente algún adulto podría decirle cómo ver la luz nuevamente. Pero sus padres no tenían ni idea de lo que el pequeño niño estaba hablando. Pensaron que posiblemente había visto un avión pasar por la ventana. Pero él dijo que no era un avión, era luz blanca, viniendo del interior, entre de las cejas. Como todo niño pequeño, estaba seguro que sus padres lo sabían todo. En ese entonces, sus padres era ateos, y no le dieron mayor importancia a lo que le había pasado. Fue sorprendente para Gurudevdescubrir que sus padres no lo sabían todo. Fue a preguntarles a sus maestros en la escuela, pero tampoco sabían de lo que estaba hablando. Y lentamente, comenzó a comprender que algo absolutamente único había sucedido en él. En adelante, durante los años largos que siguieron, nunca pudo olvidarse de ese día, de esa experiencia. Fue demasiado fuerte y demasiado verdadera. Dondequiera que iba, sabía que en esta vida hay algo más, pero se encuentra oculto, escondido en algún lugar profundo de nuestro interior. A José Luís, con escasos 8 años, le fue revelada la esencia del alma, la luz de Dios, la Verdad Absoluta. Había sido elegido para recibir una caricia de Dios. Desde ese momento comprendió la verdadera naturaleza del hombre, y dedicó el resto de su vida a volver a esa experiencia, sabiendo que ese es el único objetivo de la aparición del alma en el cuerpo humano. A pesar que nadie tomó en serio sus palabras, lo que le ocurrió fue existencial y él sabía con certeza que no era producto de su imaginación, fue la experiencia de la dicha misma, que no puede ser comparado a nada en este mundo.
Terremoto
Una tarde, estaba sentado a la mesa con su familia, y comenzó un fuerte terremoto, que suele ser común en ese área de Chile. Gurudev, sintió como el sentimiento "miedo" llegó a su cuerpo, pero su juego era tan existencial para él, que estaba más preocupado en observarle y descubrirle, que en escaparse de su casa como el resto de su familia. Durante el terremoto que duró unos largos segundos, Gurudev se quedó sentado junto a la mesa, totalmente calmo, mirando las sensaciones, y sin dejar que le afecten su paz ni determinen sus acciones. Esta inicial reacción llamó la atención a sus familiares, quienes le preguntaron: "pero, ¿no tenías miedo? Y el pequeño vedántico contestó: "había miedo, pero yo no soy el miedo".
¿Qué es la nada?
Durante todo el día Gurudev estuvo muy introspectivo, como viendo algo que ocurría pero en su interior, aunque afuera parecía un rutinario miércoles. Su padre, para el cual la comunicación siempre fue fundamental, se le acercó y le dijo: "José Luís, ¿por qué estás tan callado? ¿Está todo en orden?". Gurudev le respondió, sin mirarle a los ojos, sino con su mirada aún perdida en algún lugar de su mundo interno. "Está todo bien, pero, ¿sabes? No hay algo así llamado silencio, porque puedo escuchar el silencio. No hay algo así como nada, ya que en el momento que digo algo, deja de ser nada. Sobre la verdadera nada, no podemos realmente hablar".
Estas fueron las sencillas palabras con la cuales este pequeño niño trató de explicar la más elevadas conclusiones del Vedanta que se le eran reveladas en el apogeo de su inocencia.
Para quien la vida en un misterio, y nada está sobreentendido, la autoindagación es una forma de vida.
Desde su infancia en el lejano Chile, allí donde termina el mundo, Gurudev no había escuchado acerca de las luminarias del Vedanta en la historia de la India. Pero las verdades del Vedanta, van más allá del tiempo y el espacio, y comenzaron a nacer en la curiosidad del niño.
Al crecer, se vio expuesto a la filosofía Occidental, que comenzó a atraer su curiosidad.
Gurudev tenía un tío, llamado Jorge Balazs, el esposo de la hermana de su padre, fue el primero en explicarle, después de unos años, lo que le había ocurrido en la experiencia mística que vivo en su infancia. Él era una persona muy singular, ingeniero químico que se dedicaba a descubrir cosas para fabricar, sobretodo en el rubro de los plásticos. Era una persona de un gran corazón que ayudaba a quién se lo pedía. Sus grandes pasiones eran la filosofía y el misticismo. Pertenecía a un centro filosófico que se llamaba "Nueva Acrópolis". Le gustaba mucho escribir y había editado un libro llamado "El Mundo Feliz". Tenía la costumbre de parar el trabajo, juntar a todos los trabajadores, subirse a una caja, y comenzar a hablar acerca de cierto asunto filosófico. Incluso si sus trabajadores no tenían ni idea de qué lo que él hablaba.
El joven Gurudev disfrutaba mucho de hablar con él sobre filosofía, su entusiasmo respecto del tema, los llevaba a ambos a largas conversaciones acerca de emocionantes y remotas ideas.
Su tío le dio un libro de Fredrich Nietze, "Así, hablo Saratustra".
El adolescente Gurudev se encerró en su cuarto a leer el libro. Pasó una página, y otra, y otra más, y a pesar de estar escrito en español, a él le parecía chino. No entendía una palabra. Pero con la persistencia que le caracteriza, y el entusiasmo a los desafíos, en lugar de dejar el libro a un lado, objetando que evidentemente no es para su edad, se prometió leerlo tantas veces sea necesario, hasta comprenderlo.
La filosofía comenzó a llenar sus días adolescentes. Desde el occidente, continuó por el Budismo Tibetano, y por fin después de muchos años, llegó al tesoro del jñana—yoga.
Muchos nunca se preguntaron; "¿Quién soy yo?", muchos quizás lo pensaron, pero no insistieron en encontrar la respuesta, sólo algunos, como Swami Ramakrishnananda, no dejaron de lado, la más existencial de las preguntas, hasta no experimentar directamente la respuesta.
Fuentes de inspiración
Muchas son las fuentes que le inspiraron en su travesía del jñana—yoga. Swami Sivananda, y su discípulo Swami Vishnudevanda, abrieron por primera vez sus ojos ante este espectacular tesoro de sabiduría.
Ramana Mahariji conquistó su corazón. Leyó una y otras vez las conversaciones y guías que ha dado a sus discípulos y seguidores. Tanto es así, que contactó a su nieto por correspondencia queriendo respirar algo de su espíritu.
Tratando de encontrar de quien poder aprender algo más de estos misterios, se contactó con Balsekar, quien es considerado uno de los más serios y autoritario vedantistas de nuestra época, su relación por correspondencia de fue desarrollado, y le envió uno de sus libros dedicados y firmado personalmente.
El jñana—yoga, para Swami Ramakrishnanada, no es un estudio intelectual, es maravillarse de cómo diferentes maestros experimentan y describen lo mismo que ocurre en él.
Gurudev comparte sus reflexiones y observaciones, a veces en conferencias formales, pero principalmente en conversaciones informales con los discípulos, comentando qué pregunta lo tuvo ocupado ese día. Sus estudios de Vedanta son diarios, pero su forma de estudiar es diferente. Abre un libro, lee una frase, cierra el libro, y esa frase sigue con él, palpitando en su interior, develándole más profundas verdades.