¿Es Dios personal o impersonal?



Esta pregunta ocupó a Srila Gurudev durante años. Sus primeros pasos en el camino del espíritu, fueron por el sendero del bhakti—yoga, en su edad adolescente, en su amada Santiago.



Luego con los años, se vio expuesto a corrientes impersonalistas y conoció del sendero del Vedanta.



Entonces, ¿cuál es la verdad?



Un día estaba almorzando con sus compañeros de trabajo en la fábrica y uno de los muchachos empezó a preguntar: "¿Cuál es tu mayor problema?".



"Mi problema es la deuda que tengo que devolver al banco"



"El mío es mi mujer"



¿Y el tuyo, Gurudev?



Esta pregunta le distrajo de las reflexiones que estaba inmerso, a pesar del ruidoso ambiente.



¿El mío?— contestó Gurudev compartiendo lo que estaba pensando—"¿Es Dios personal o impersonal?"



Sus compañeros contestaron a carcajadas: "¡Tu sí que no tienes problemas!".



Pero para Gurudev, las preguntas existenciales de la vida, eran su constante y verdadera ocupación, ya no había vuelta atrás, su alma no encontraría descanso hasta no descubrir las respuestas, el mundo ya no podía satisfacerle, nada en la ilusión, le parecía ya importante.







La realización del bhakti—yoga



¿Qué puede tener más valor que la devoción pura por Dios en el alma?



Su camino empezó en el bhakti. El bhakti fue su amor a primera vista.



Las deidades de Krishna y Radha.. "¡Así se ve Dios! ¡Qué hermoso!..".



Allí estaba, toda su inocencia, toda su curiosidad y toda su pasión... desembocando en la dulce devoción de las deidades.



Krishna quiso atraer su alma... porque todo le parecía mágico en el templo. Era la shakti de Srila Prabhupada, que aún palpitada en el aire de los templos que fueron su alma y vida. Los devotos de Krishna eran para él, lo más sagrado y elevado, el aroma del incienso era atrayente, la mantra y el sonido de la mrindanga y las karatalas, como música para el alma, y la comida ofrecida a Krishna, y compartida por los devotos, era como néctar.



Y ya entonces, ¿a quién le importa la lógica, con tanto amor en el corazón? Cuando uno se enamora, la realidad se ve diferente, y allí estaba Gurudev, encantado con la magia de Dios, aunque no podía entender cómo es que Dios era azul y tocaba la flauta... ¡lo importante era sentir su presencia!







Y así paso unos años, del templo a la casa, y de la casa al templo. Quebrándose entre entregarse a esta organización, tan exitosa en su época, o seguir su sendero hacia Dios por otros rumbos.



Pero siempre ese amor a Radha y Krishna, fue y será su inspiración y guía, donde vaya y donde este.



Luego se encontró en su caminar con corrientes que dicen que Dios con forma es inferior, es imaginario, y es sólo para los aspirantes en la ceguera, que necesitan una referencia con forma para relacionarse con Dios.



Después de su experiencia, se puede sentir, que Gurudev vive con su amado y que esa relación de eterno amor, es más verdadera que cualquier otra, que su devoción crece y se desarrolla en diferentes aspectos y dimensiones.



Y a su vez, se puede decir que Gurudev se funde en este amor, hasta que no queda nada del amante ni del amado, y solo resta el amor en sí.







Gurudev: "Entonces, ¿es Dios Personal o impersonal?".



"Es personal", dice Gurudev, "y es impersonal a la vez"... sí los dos, "acintya bedhaabedha tattva"







Las deidades



Las deidades son para Gurudev, la Divinidad misma. La adora, les hace ofrecimientos diarios, se postra ante ella, les canta sus mantras, le ofrece todo lo que indica las ceremonias védicas, vestimentas, adornos, alimentos...



Queda claro a quien lo ve, que tiene una profunda y mística relación con las deidades.



En conferencias y conversaciones, suelen preguntarle acerca de la adoración, ya es difícil de aceptar en especial en Occidente.



—"¿Cómo es posible que Dios esté en una estatua?



Gurudev: ¿"Hay algún lugar donde Dios no está?"



—Sí, ¿pero por qué reducirlo a cierta imagen o forma?



Gurudev:"Es la gracia y compasión de Dios, que toma forma para quienes no pueden captar lo amorfo, es como Dios extendiendo la mano, para que podamos al estrecharla, saludar a toda la infinita divinidad"







Prabhupada entra en su vida



Un día corriente de Mayo de 1977, con sus 19 años recién cumplidos, se oyeron golpes en la puerta del departamento de la familia Montecinos. Gurudev estaba sentado junto a la mesa del comedor leyendo un libro acerca de Budismo Tibetano. Su madre se dirigió a la entrada y le permitió al joven que golpeó a la puerta, ingresar en la casa. Aunque iba vestido de manera normal con jeans y chaqueta, llamaba la atención su cabeza completamente afeitada con una colita de pelo atras. Entró y se presentó — "Hari Bol, mi nombre es Siksastaka das ...". Gurudev se acercó a la puerta, curioso por saber quién era el extraño visitante. El hombre vendía incienso, y les dijo que pertenece a una organización religiosa Hindú llamada Iskcon y que vive en un templo en Puente Alto.



¿"Iskcon? ¿Qué es eso?" — preguntó José Luís.



La Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna "¿Por qué no vienes y lo ves por ti mismo?"— dijo Siksastaka, sonriendo.



Los siguientes días no pudo olvidar a aquella persona que parecía medio humano y medio ángel. La curiosidad por saber de qué se trataba fue creciendo hasta que llegado el domingo decidió tomarse el autobús y viajar al templo en las afueras de Santiago, a una hora de viaje. Su emoción iba creciendo a medida que se acercaba a Puente Alto, sentía que algo muy importante estaba por suceder. Buscó la dirección sin poder imaginarse como se veía el edificio de un templo hindú. Por fin encontró la dirección, y para su sorpresa era una enorme mansión ubicada en el medio de un hermoso jardín. Tímidamente se acercó a la entrada, y los devotos le dieron una cálida bienvenida. Atulananda, quien fuera en ese entonces, el presidente del templo, le preguntó su nombre y le invitó al programa que estaba por comenzar. Gurudev sintió magia en el aire, algo espeso y tangible, algo que le recordaba el néctar de la experiencia que vivió en su niñez y que tanto esperaba que vuelva. Srila Prabhupada, el fundador del movimiento y Maestro Espiritual recientemente había abandonado el cuerpo. En aire aún estaba su Shakti, su energía, y Gurudev pudo percibirla de inmediato. Él observaba todo a su alrededor asombradísimo. Todo le parecía alucinante, las vestimentas de los devotos, los instrumentos hindúes que tocaban, mrindanga y karatalas, los mantras, el éxtasis y los bailes durante la puja, las deidades, la filosofía.. y por supuesto... la comida, que le enseñaron que se llama prasadam, ya que fue ofrecida a Dios y son sólo los remanentes que Él nos deja.



Omkara Das, un devoto de Argentina, se acerco a Gurudev y le contó todo acerca de Srila Prabhupada, quién fue, cómo fundó este movimiento enorme comenzando con absolutamente nada. Él escuchó con profunda atención, muy interesado en todo lo que vio y pudo comprender. Le explicó también las regulaciones de la religión Gaudiya Vaishnavismo que son: No intoxicaciones, no sexo ilícito, no consumo de carne y no juegos de azar.



Todo el camino de vuelta a su casa estuvo reflexionando en eso, tratando de internalizar la fuerte experiencia que había tenido. Pensó para sí mismo — "esas personas deben ser ángeles, las cuatro regulaciones en la sociedad moderna que vivimos es casi imposible de respetar". Pero eso ya había impregnado su corazón y pronto se convertiría en el objetivo de su vida. El entusiasmo y la admiración de Gurudev eran enormes. Había encontrado un lugar, lleno de jóvenes como él, pero que renunciaron a la vida material y se entregaron a Dios, un lugar que vibraba de energía divina...



Al llegar a su casa, le contó a su familia lleno de entusiasmo el maravilloso lugar que había encontrado... Estaba tan admirado que sus padres, su hermana, e incluso su abuela Carmen, dijeron que querían ir con él la próxima vez que vaya.



Gurudev comenzó a visitar el templo regularmente acompañado cada vez por diferentes miembros de su familia que se vieron también muy atraídos a la Conciencia de Krishna. Al volver a su casa, se pasaba las horas leyendo los libros de Srila Prabhupada, admirado se su magia, de su aroma, de sus atractivos dibujos. Lo que le estaba pasando era algo irracional... la atracción era irresistible, pero por otro lado, unirse al ashram implicada renunciar totalmente a los placeres de la vida, y le costaba mucho imaginarse a sí mismo en esa posición.



Visita de Jagajivan Maharaja



A principios del año 1978, las visitas de Gurudev al templo se hacían más frecuentes. Allí conversaba sobre la filosofía con Atulananda y Omkara Das. Pero él era muy escéptico y le costaba aceptar que Dios tenía forma, y no entendía para que la adoración de las deidades. Aún así, le gustaba la música, era un poco hippie y la comida era sabrosa, prasadam, así que seguía visitando.



Un día Omkara Das Prabhu le dijo: —"tienes que venir a visitar este fin de semana porque vendrá un sannyas a dar darshan."



— "¿Un sannyas? ¿Qué es un sannyas?— preguntó



—" Un renunciante, ven y verás" — le respondió



El Swami era Su Santidad Jagajivan Maharaja Goswami, discípulo personal de Srila Prabhupada.



Gurudev aceptó la invitación, sin imaginar lo que estaba a punto de suceder.



En el día del gran Satsang, vino al templo, todo parecía como de costumbre, simplemente estaba esperando a que el Swami llegara para comenzar los cantos devocionales. Repentinamente se abrió una puerta, y Jagajivan Maharaja salió, seguido por muchos devotos.



Fue como si la tierra se esfumara debajo de sus pies. No podría moverse de su sitio. Todo y todos desaparecieron, todo perdió significado, y él mismo desapareció. La sensación de tener una identidad desapareció totalmente. El Swami comenzó a conducir el Kirtan, comenzó a cantar tan maravillosamente frente a Gaura Nitai, la canción "Jaya Radha Madava" , pero Gurudev estaba totalmente absorbido en él, fijado en su imagen, olvidándose totalmente de sí mismo. Los ojos del Swami comenzaron a cambiar, su cara, su boca, gradualmente se fue volviendo similares al rostro de Krishna. Su mente no podía comprender lo que le estaba sucediendo, es como si Krishna Mismo le estuviera diciendo, ¿dónde está la lógica ahora? La expresión de la cara de Jagajivan Maharaja observando a las deidades convenció a Gurudev que toda la filosofía, sin lugar a duda, era cierta, allí, en el altar, estaba Dios



¿Qué había en ese hombre que hizo una impresión tan profunda en él? Pero en ese momento, estas preguntas ni siquiera aparecieron. Él simplemente no estaba allí. Algo sucedió, en el momento que el Swami entró y comenzó a cantar, algo que le era tan familiar, la sensación de desaparición, de no ser, que algo diferente, más fuerte, más grande, tomaba la posesión de todo, similar a lo qué le sucedió a los ocho años. Al principio no registró totalmente que era así. Pero sin lugar a duda, ese devoto tenía algo de su Maestro, algo de Srila Prabhupada, y tenía algo de esa misma experiencia que había tenido cuando era niño.



Cuando empezó a cantar Hare Krishna, se tornó y miró a Gurudev fijo a los ojos por un instante que le pareció una eternidad y él sintió que a través de esos ojos, alguien lo amaba, pero muy muy fuerte y que para alguien era realmente importante.







Veinte minutos pasaron como un segundo hasta que un devoto le hizo volver a la conciencia codeándole le dijo:— "¡Prabhu!, ¿qué te pasa? ¿Estás bien?"



Gurudev se sintió inundado de amor. Desde ese día comenzó realmente el romance con Krishna. Sin duda El Señor Krishna y Srila Prabhupada habían elegido a esa alma en especial para recordarle acerca de su eterna relación trascendental.



El programa continuó con una conferencia dictada por Jagajivan Maharaja. Una mujer dijo:— "yo practico Budismo y canto Om nama Sivaya"



Jagajivan contestó:—"Entonces canta Hare Krihsna"



Los devotos se rieron.



La mujer preguntó:— "¿Por qué se ríen?



—"Porque estamos felices"— dijo el swami



Jagajivan le dijo: "Cante Hare Krishna, ¿qué puede perder?



Ella dijo:—"Sí, ¿qué puedo perder?"

"Lo perderás todo" — finalizó Jagajivan.







Al finalizar el programa Jagajivan se fue a su habitación privada.



Gurudev le dijo a Omkara Das:



—"Quiero hablar con Maharaja"



—"Trataremos" — le respondió y volvió al rato a decirle que es posible.



—"Pero tienes ofrecer tus reverencias, ¿sabes cómo hacer?



—"Si, sé" — dijo Gurudev



—"Bueno, ¿estás listo?"



—"Sí, listo"



"¡Ven conmigo! — lo apresuró Omkara Das.





Entraron y Omkara das tenía que hacer un servicio en el cuarto.



Jagajivan preguntó:—"¿Dónde podemos poner estas bonitas flores?



Gurudev no reaccionó, estaba embobado, sólo miraba a Jagajivan y no podía moverse.



Viéndolo como quien había descendido de Vaikuntha.



El swami estaba hablando con algunos devotos acerca de que Dios no puede ser impersonal, porque sería como una piedra. Mirando a Gurudev dijo: —"¿Tienes alguna pregunta?"



Gurudev pensó:—" necesito hacer alguna pregunta si quiero seguir aquí sentado disfrutado del néctar".



Y finalmente dijo: — "Quizás sería bueno predicar a personas con problemas, ciegos por ejemplo".



Jagajivan contestó: "quizás, pero es mejor comenzar con la mayoría de la humanidad, hay tanta gente".



Gurudev sólo quería ganar tiempo para poder seguir bebiendo la presencia del swami.



Pensó:—"Esta persona es un ángel, ojala lo podría llevar a mi casa y trabajar para él"



Ya era tarde, Jagajivan ya se había retirado a su habitación y los devotos se preparaban para terminar ese intensivo día de servicio y descansar para un nuevo ocupado día. Gurudevtomó el autobús de vuelta al centro de Santiago. En el camino pensó:—"no puedo ni pensar en ser un discípulo de una persona tan elevada, tan espiritual".



Jagajivan viajó pero Gurudev no pudo olvidarlo por un momento. Sintió que ese gran alma hizo algo profundo en su alma, algo del más allá.



Devotos en Israel



Un día alguien le dijo: —"Los devotos están en Dizengov, en Tel—Aviv"



Gurudev había ordenado libros de La Conciencia de Krishna y llegaron en esos días al aeropuerto Ben Gurion, así que viajó desde Carmiel a retirarlos y fue a Tel—Aviv. No sabía que era Dizengov, resultó ser la avenida principal de la cuidad. Al arribar, empezó a preguntar en los negocios si vieron a los devotos de Hare Krishna, la gente pensaba que estaba buscando drogas. Todo el día camino ida y vuelta en la avenida buscando a los devotos y no los encontró. Tanto camino que se le lastimaron los pies. Volvió a Carmiel decepcionado y nuevamente, solo en su devoción a Krishna.



Un día recibió una carta de Jagajivan Maharaja informándole el nombre de Bhakti Bringa Govinda Swami y le escribió que tienen un restaurante llamado Maharaja en Haifa. ¡Qué entusiasmo! Esa carta le devolvió la vida y renovó las esperanzas. Viajó a Haifa de inmediato y encontró el restaurante. Tocó la puerta del departamento sobre el restaurante y Jayadeva, un devoto de Inglaterra abrió la puerta. Gurudev dijo — ¿Hare Krishna? —¡Yes, Hare Krishna! ¡Qué gran emoción, por fin volver a ver devotos!



De inmediato le presentó a Nitya Lila e Iswara Krishna. Era un bonito lugar.



Al final del día volvió a su casa, y su padre le acompañó al día siguiente con todas sus cosas y se mudó al templo. Gurudev se hacía el que conocía muy poco de La Conciencia de Krishna. Le preguntaron — ¿De dónde sabes? — le dijo— yo vi un poco de ISKCON en Chile.



Gurudev sabía perfectamente que servicio quería, soñaba con ser Sankirtan. Para él La Conciencia de Krishna era, Prabhupada, Sannyas y Sankitan. Sin eso no había nada. En Chile había muchos devotos, quien no era Sankirtan, era porque no tenía capacidad. Los más inteligentes, salían afuera, a predicar.



Nitya Lila de México, lavaba los platos en el restaurante. Estaba contento cuando Gurudev llegó, ya que pensaba que le iba a ayudar en la cocina. Gurudev le dijo: — "no, yo quiero ser Sankirtan". Nitya Lila le contestó: —" Yo ya hace 3 años que pido Sankirtan, me dejaron sólo en Italia, pero aquí no".



Gurudevhabló con Bhakti Bringa Govinda Swami, que su nombre entonces era Ajodya Pathi. Le dijo: "quizás me una definitivamente al templo, pero con una condición, que sea Sankirtan". Él estuvo de acuerdo. Por ser Sankirtan recibían el desayuno a la mañana, comían, y luego salían a la calle. Un día vendió 14 casetes y 10 libros. Vivió en el templo durante dos meses, le resultada difícil la vida allí. Volvía a su casa después de una semana, pasaba la noche y volvía al templo. Debido a los problemas de persecución religiosa, los devotos estaban ocultos, pero aún así salían a vender libros y casetes.



Primer Video de Srila Prabhupada



Estando en el templo de Haifa, vio que Guna Avatar, tenía un aparato extraño que no conocía. Le preguntó: —"¿qué es eso?". Dijo:— "es una especie de video, puedes abrirlo, hay allí una película de Prabhupada".



—"¡De Srila Prabhupada!"— exclamó José Luís— "nunca he visto a Prabhupada en video, sólo en fotos"



—"¿En serio?, adelante entonces, lo verás ahora"



Gurudev no podía creer lo que le estaba por ocurrir, se sentó frente al aparato, como quien se prepara para el evento más importante en su vida. Y allí estaba, Prabhupada, bailando extáticamente en el Ratha Yatra, rodeado de sus discípulos. A Gurudev se le detuvo el corazón de emoción, "¡es un ángel!" — pensó — "no puedo creer lo que veo". Su boca estaba abierta de asombro. El resto de los devotos vinieron al cuarto, no para ver el video, sino para no perderse la expresión de la cara de Gurudev mientras lo miraba. Su corazón desbordaba de devoción hacia Prabhupada.







Visita de Bhagavandas Maharaja







Bhagavandas Maharaja era entonces, uno de los once gurus que Prabhupada había nombrado como GBC, cuerpo gobernante de ISKCON, y encargados de dirigir la organización luego de su desaparición física.



Bhagavandas Maharaja quedó a cargo de la zona de Europa y Asia, así que vino a visitar a Israel.



El encuentro fue en una casa en Hertzlia, centro de Israel, que funcionaba como templo. Gurudev viajó para poder verlo. La emoción era enorme. Lo vio tantas veces en el video junto a Prabhupada en el árbol de Tompkins Square Park. Leyó sobre él en el Prabhupada Lilamrita y sabía que era un gran devoto y que Prabhupada lo quería mucho. Su cuerpo temblaba al acercarse al templo.



Al llegar, todos los devotos que residían en Israel, se habían juntado allí para recibirlo. El templo estaba decorado con flores, algunos devotos aún corrían para arreglar los últimos detalles. Sonó el teléfono. Bhagavandas Maharaja llegó al aeropuerto y emprende su camino al templo. Los devotos se juntaron en la entrada del templo y empezaron el kirtan, karatalas y mridangas y la emoción subía. Él se imaginaba como habrá sido cuando esperaban que Prabhupada llegara. Sólo ese pensamiento, incrementaba su emoción, no podía creer que estaba por conocer a tan íntimo discípulo de su amado Prabhupada.



Finalmente el auto estaba a pocos minutos, el teléfono sonó nuevamente y el kirtan se volvió extático. El auto se acercó lentamente, la puerta se abrió, y allí estaba, frente a sus ojos... Bhagavandas Maharajá. Se impresionó mucho de sus impecables vestimentas de sannyas, su andar que transmitía algo exaltado.



Gurudev se acercó a él, lo más que pudo, no quería perderse ni un movimiento.



Bhagavandas Maharaja se sentó en el vyasasana y comenzó el kirtan. Para él fue una experiencia movilizadora, su sentidos estaban alertas para cantar y absorber esa sagrada presencia, y una vez más, como le ocurrió cuando Jagajivan Maharaja visitó en Chile, sintió que su conciencia desaparecía y quedó absorbido en la energía pura de Prabhupada que podía percibirse a través de su discípulo. Prabhupada amaba mucho a sus discípulos, y por eso, en su presencia, se podía sentir algo de la energía divina del devoto puro. A continuación del programa, el swami dio una clase sobre la filosofía de La Conciencia de Krishna, y contestó a preguntas del público. Esa noche volvió a su casa envuelto de magia, pensando:— "¡qué admirable que haya tomado la orden renunciante de Sannyas, cómo quisiera un día llegar a ese nivel, pero estoy tan lejos.. aunque seguirá siendo para mí la máxima realización!"







Bhakti Yoga en la misión



Baba Brahmananda le dijo a Radha que debería practicar Bhakti Yoga.



Bhakti—yoga era el sendero amado por Gurudev. Cuando fundó la organización, principalmente enseñó Hatha Yoga, y la filosofía en general. Pero inspirado por las instrucciones de su Maestro, tomó la responsabilidad de enseñar a sus discípulos el sendero del Bhakti, que tan bien conocía.



Fue así como empezó a renovar sus relaciones con devotos de Krishna.



Se puso en contacto con Kirtanananda Swami, el primer discípulo y sannyas de Srila Prabhupada. Kirtanananda Swami le dio iniciación Brahamana. Una vez por semana, les daba una conferencia sobre bhakti—yoga por teléfono. También renovó su relación con Tamala Krishna Goswami, quien fuera secretario privado de Srila Prabhupada y uno de los gurus que continuó su misión.



Tamala Krishna Goswami



En los primeros meses de 1978, Gurudev comenzó a visitar el templo de Puente Alto, en Chile. Fue allí donde escuchó los nombres de los discípulos cercanos de Shrila Prabhupada que luego quedarían a cargo de la dirección de la organización. Uno de ellos fue Su Santidad Srila Tamala Krishna Goswami, quien fue secretario personal de Srila Prabhupada durante muchos años. Unos años después, Gurudev comenzó a escribirle cartas a Tamala Krishna solicitándole guía e instrucción en el sendero de bhakti—yoga.



Estando en la India, Narahari Das Babaji le había aconsejado practicar más intensamente el sendero del bhakti—yoga. En su regreso a Israel, Gurudev enseñó a sus discípulos lo que había aprendido durante los 7 años que siguió ese sendero. Fue así como agregaron a la práctica, las rondas de la maha—mantra y la adoración a las deidades. Justo en esa época, en junio de 1996, Tamala Krishna Goswami vino a visitar a los devotos de Krishna en Israel. Gurudev fue al encuentro que hicieron a su llegada. Hacía años que tenía una relación con él por correspondencia, pero ésta era la primera vez que lo vería personalmente. Gurudev estaba muy emocionado. Era un honor para él el encuentro con un discípulo que fuera tan querido por Shrila Prabhupada. Al verlo, se conmovió muchísimo, y volvió en el tiempo, a sus primeros días en Puente Alto, cuando lo había visto en fotos, y sólo soñaba con un día conocerlo personalmente. No podía creer, después de haber escuchado tantas de sus conferencias en casetes que ahora lo estaba escuchando sentado frente a él. La conferencia fue realmente maravillosa, habló acerca de la Conciencia de Krishna en relación a diversas religiones, demostrando una gran erudición, un gran conocimiento y una clarísima comprensión. Al finalizar, lentamente el público fue abandonando la sala en una fila que avanzaba lentamente hacia la salida, Gurudev fue quedando entre los últimos. Se le acercó a Tamala Krishna Goswami y se presentó:"Soy Ramakrishnananda Swami". Para su sorpresa, le recordó y le saludó muy calurosamente, y le invitó a tomar asiento para conversar más a gusto. Conversaron acerca de Prabhupada y La Conciencia de Krishna, de sus libros, sus estudios, su pasado, sus estudios de Hatha Yoga y Vedanta con Swami Vishnu Devananda, del Budismo, del Cristianismo, del interés de ambos por la filosofía occidental y por el estudio de las diferentes religiones. Tamala Krishna se mostró muy interesado especialmente en las experiencias espirituales de Gurudev, tanto en su niñez como en lo ocurrido más adelante. Después de conversar casi dos horas, se despidieron sabiendo que la relación se fortalecía más desde ahora.



Sabiendo que no quedaba mucho tiempo, Tamala Krishna viajaría dentro de dos días a Inglaterra y desde allí volvería a sus estudios en USA, Srila Gurudeva le llamó solicitándole visitar su organización y dar una conferencia acerca de la relación de la Conciencia de Krishna y el Yoga. Srila Gurudeva aceptó gustoso y le dijo exactamente la hora y el día en que deberían ir a buscarle al lugar donde estaba residiendo.

Gurudev llegó más o menos a las 3 de la tarde al lugar donde residía Tamala Krishna. Al llegar, estaba practicando japa. Le llevaron en auto al centro de Shenkin. Todas las discípulas estaban esperando, y habían decorado todo el centro con flores para su llegada.





—"¡¡¡Jaya, jaya Gurudeva !!!"— Los recibieron con flores y kirtan.



Tamala Krishna se sacó el calzado al lado de la puerta y entró en el cuarto de la deidad, en aquella época sólo tenían a Syamasundara el cual Gurudev había traído personalmente de Vrindavana.

Su Divina Gracia Tamal Krishna Goswami ofreció sus reverencias frente al altar.

El Kirtan fue extático y Tamala Krishna parecía sumamente satisfecho. Se dirigió a todos con una hermosa conferencia acerca de la relación entre el Yoga y la Conciencia de Krishna, el significado de la línea de sucesión discipular y la importancia de aceptar un Maestro Espiritual ...

Luego, Radha devi dasi realizó una hermosa presentación de baile Védico y un grupo de devotos hicieron una presentación de posturas de Hatha Yoga.

Posteriormente Tamala Krishna comenzó a comentar con Gurudev determinadas asanas, exponiendo su profundo conocimiento acerca del Hatha Yoga comentándole que él también había estudiado directamente del mismo profesor de Hatha Yoga, Swami Vishnu Devananda indicándole a Gurudev que era muy bueno que hubiese recibido certificados de "Profesor de Yoga" y "Hatha Yoga Acharya" directamente de Swami Vishnu Devananda, ya que es una autoridad muy reconocida. Al pasear por nuestro centro le llamó especialmente una carta que Gurudev había recibido de él, con su firma, de 1987, que estaba enmarcada y colgada en un muro en el pasillo...

Mirándola le comentó al devoto que le acompañaba...

—"Tan sólo mira,... ¿ves?, hace ya años que estamos contactados con Maharajá"



Al terminar el programa, felicitó a todos los presentes por la hermosa manera en que desarrollan la misión.



Luego subieron los dos al automóvil de una las discípulas conducía para llevar a Tamala Krishna hasta el departamento donde se hospedaba. Ambos se sentaron en el asiento trasero y tuvieron una vez más la maravillosa oportunidad de asociarse y conversar sobre Shrila Prabhupada...

Al despedirse Tamala Krishna le dijo



—"Creo que en los próximos años no tendremos muchas oportunidades de encontrarnos personalmente debido a mis estudios en la Universidad, sin embargo espero que te mantengas en contacto"

— "Por supuesto" — respondió Shrila Gurudev tratando de registrar intensamente los últimos momentos de asociación.



Entonces Tamala Krishna le dijo:



—" Recuerda siempre que la relación con el Maestro Espiritual es mucho más que física, puedes asociarte con tu Maestro Espiritual de dos maneras, una es físicamente, sin embargo puedes asociarte también a través de sus enseñanzas, de esta segunda manera no importa donde estés siempre que estés siguiendo sus enseñanzas y la guía que te ha entregado estarás en su presencia"