El karma—yoga es el yoga de la acción. La vida de karma—yogi se transforma en servicio, en una renuncia a los resultados fruitivos de las acciones, y su cuerpo se transforma en un instrumento en las manos de Dios y Dios mismo se convierte en el origen de sus acciones. Este yogui, dejando de lado los esfuerzos por satisfacer los deseos personales, solo vive para satisfacer los deseos del maestro espiritual y Dios.



"¿Cuál es el mejor servicio que puedo brindarte, Srila Gurudev?"



Gurudev: "El mejor servicio es realizar tu auténtica naturaleza, no hay nada que pueda satisfacer más al maestro y a Dios"



Gurudev ha realizado el mejor servicio a sus maestros, y ha dedicado a su vida a la glorificación de Dios, y a la predica de conocimiento espiritual.



"Hay muchos sufrimientos en la Tierra", dice Gurudev, "pero todo esfuerzo por aliviar los sufrimientos, será temporal si no aliviamos la fuente de todo sufrimiento, que es la desconexión del alma de Dios, por lo tanto, proporcionar sabiduría espiritual es el mejor servicio que uno puede ofrecer a la humanidad".



¿Que dedicación más sublime puede haber, que dedicar la vida a aliviar el sufrimiento del prójimo? Así vive Gurudev su vida. Hay quienes trabajan 8 horas al día, y el resto descansan o se dedica a la recreación, hay quienes trabajan más intensamente, dedicando 10 o 12 horas. El maestro espiritual, no tiene descanso, no tiene vacaciones, ni días libres. Su servicio a los discípulos es constante, en todo momento, enseña, corrige, incentiva, apoya, consuela, y a cada momento trae a la Tierra la presencia de Dios. En sus acciones, rectitud, sublimidad, trae la magia de Dios sobre la oscura humanidad.



Todas las acciones de Gurudev, se han transformado en servicio.



En el templo, es la fuente de inspiración para los devotos. En las conferencias, es la fuente de sabiduría, en todo momento, es el ejemplo a seguir. Y en las conversaciones informales, comparte sus consejos de cómo superar los obstáculos.



Gurudev se ha dedicado con totalidad a la misión y a sus discípulos. Carente de toda posesión, vive a disposición de todo aquel que necesite ayuda espiritual. Y si siente que algún discípulo necesita su apoyo, pasará la noche sin dormir hasta que aquella alma sienta alivio.



Se pasa días, y muchas veces noches, traduciendo y comentando la sagrada literatura védica. Sus libros se publican automáticamente en el internet. Como un ejemplar karma—yogui, se dedica a este servicio con fervor y entusiasmo, y se deja poseer en las manos de Dios, para que el exprese sus palabras.



Toda su atención, está en la experiencia de la escritura misma, en el servicio en sí, sin esperar ningún resultado. Su dedicación es tan total, que parece desaparecer.



Comienzos del Servicio devocional en la vida de Gurudev







Gurudev trabajo durante 12 años como obrero en una fábrica, operando una maquina perforadora. Till here. Después de trabajar un tiempo en ese monótono trabajo se le ocurrió una idea. ¿Qué ocurriría si cambiara los parámetros de la computadora, siquiera un poco? Digamos... ¿qué sucedería si aumentara un poco la velocidad? Con la curiosidad que lo caracterizaba siempre, comenzó a cambiar los valores y apretar diferentes botones en la computadora, y el sistema comenzó a funcionar más rápido. Después de algunas pruebas comenzó a comprender que significa cada cosa en la computadora, y consiguió que la máquina trabaje con mayor eficiencia y en la misma calidad de lo que hizo hasta este momento. Las tareas automatizadas, que eran generalmente una de la más aburridas cosas, se convirtieron en una hazaña maravillosa para observar. Los taladros subían y bajaban, haciendo los agujeros en una pequeña fracción del tiempo que tomaba hasta ese momento. Antes era posible hacer 3 piezas por turno, ¡esa noche Gurudev termino 60 piezas! En la mañana los jefes llegaron y quedaron totalmente sorprendidos con el resultado. ¡Cómo lo hizo! ¡60 piezas en lugar de 3! Los otros trabajadores comenzaron a preguntarle acerca de su entusiasmo, su dedicación y su esfuerzo.



—"¿Por qué trabajas así?— dijeron un tanto irritados — "al lado tuyo parece como si no haríamos nada"



"Yo sirvo" — dijo Gurudev



"¿Sirves? ¡Ve a trabajar de mozo si quieres servir!"



De a poco el resentimiento se fue transformando en curiosidad.



—"¿A qué te refieres con servicio?"



Los trabajadores no tenían ninguna noción acerca de filosofía y contaban con muy escasa formación, la mayoría inmigrantes de diferentes países. Pero allí estaban, preguntando las preguntas más existenciales que un hombre puede inquirir, inspiradas por el peculiar comportamiento de un verdadero devoto.



"Esto es servicio devocional. Krishna se lo explica a su discípulo Arjuna en el Bhagavad Gita."



Los obreros acababan de escuchar por primera vez el nombre de Krishna, con su poca educación no tenían noción alguna de ninguna religión del Oriente.



Gurudev siguió explicando acerca del servicio a Dios, la espiritualidad y la realización divina. Sus compañeros escuchaban fascinados con ojos abiertos de par en par. Todos habían dejado de lado las ruidosas máquinas en medio de la fría noche, y estaban alrededor de José Luís, escuchando los más elevadas verdades y empezaron a interesarse. Y desde entonces, cada vez Gurudevhacía algo que se parecía extraño o inusual, solían decir:— "¡Oh, son cosas de tu bababad gita!".







Al mediodía, se juntaban a comer de varias fábricas de la zona. Gurudevera siempre una fuente de atracción. Incluso si deseaba permanecer en silencio, comenzaban a preguntarle sobre filosofía ya que sabían que interesante era conversar con él.



Así se hizo amigo de los drusos de los pueblos de la zona, que empezaron a visitarlo en su casa, y luego fueron sus primeros alumnos de yoga.







Un día lo llamó el gerente general. Le dijo:— "Siéntate, tengo una pregunta: ¿Para qué vivimos?". Se desarrolló entre ellos una interesante conversación en la que Gurudevle explicó los principios del yoga, los ejercicios de relajación y meditación y el poder de las mantras. En un momento el gerente comenzó a repetir con el el mantra Om, cuando repentinamente entró en la oficina el director del sindicato de obreros.



No podía creer lo que veía. Dijo:" Oy no, otro más, te agarró a ti también, mira que Alberto era normal y después de hablar con él, empezó a hacer Om y comer lechuga".



En la fábrica había un grupo de obreros de Rusia. Cuando hacían un descanso del trabajo, se le acercaban a Gurudevy le pedían que les enseñe alguna técnica de respiración.



Él no estaba por allí predicando o convenciendo a gente, simplemente su comportamiento llamaba la atención y la gente se interesaba en él y se veía atraída.







Swami Yagnavalkyananda — Una Fuente de Inspiración







Gurudev conoció a Swami Yagnavalkyananda en su visita al Ashram Sivananda en Canadá. Él fue una fuente de inspiración que le mostró el sendero del karma—yoga. Así describe con sus propias palabras esta experiencia:







"Sentí luz que emanaba de esa persona. Pregunté: "¿Quién es?". Alguien me dijo que es Swami Yagnavalkyananda. Es un cirujano de ojos que dedicó toda su vida al servicio a la humanidad. Hizo miles de operaciones gratuitamente, incluso a perros. Cuando le pregunté: "¿Por qué?", me dijo:"Es mi servicio a mi maestro espiritual, Swami Sivananda. Master Sivananda no salió nunca de Rishikesh, pero es conocido en todo el mundo. Ese es el poder del servicio, el poder del karma—yoga. En este mundo, el cual es un templo, servir al hombre es servir a la Divinidad Misma".



Es imposible explicar con palabras lo que fue conversar con él, lo que fue sentir su presencia. Hasta este día, no puedo creer que haya encontrado un ser tan increíble como éste."



Luego de este encuentro, siguió en contacto con el por medio de cartas, y decidió que seguiría su sendero de entregar la vida para aliviar el dolor del prójimo por todo medio posible.