En el cielo infinito existen incontables estrellas. Un día, sumamente inquietas se acercaron a Dios y le expresaron su deseo de bajar a vivir entre los seres humanos. El Señor respondió: — Así será si ustedes así lo desean —
La leyenda cuenta que aquella fue una noche con una bellísima lluvia de estrellas y toda la tierra estaba muy iluminada. Después de un cierto tiempo las estrellas se arrepintieron y decidieron volver arriba, al cielo a vivir lejos de los hombres.
Dios preguntó: — ¿Por qué volvieron dejando la Tierra oscura y triste? —
Las estrellas respondieron: — "Fue imposible permanecer en la Tierra Señor, en ese lugar hay muchísima violencia, celos, odio, rencor, guerras, terrorismo, racismo, crueldad, injusticias, maldad, hay tanta pobreza y miseria".
Dios volvió a hablar diciendo: —"Me falta una estrella, ¿Podrá haberse perdido en el camino de regreso?"
Fue un ángel que se encontraba cerca quien replicó: — "No Señor, la que le falta es una estrella que decidió quedarse a morar entre los hombres, ella me dijo que descubrió que su verdadero lugar era allí donde se le precisaba, donde prima la oscuridad, donde reina la imperfección, donde existe el límite, donde hay miseria, tristeza y dolor. Ella descubrió que su lugar como estrella era ser tu instrumento y alumbrar en las tinieblas...".