Arjuna dijo: ¡Oh, Janārdana!, ¡Oh, Keśava, ¿por qué me empujas a participar en esta terrible guerra, si consideras que la discriminación es superior a la acción?
Con explicaciones aparentemente ambiguas confundes mi mente, dime por favor de manera definitiva aquel sendero que me conduce al bien supremo.
Dijo Bhagavān: ¡Oh, tú Arjuna, el inmaculado!, en el principio establecí estos dos firmes senderos para este mundo, para los introvertidos el camino de la discriminación y el de la acción, para los extrovertidos.
Nadie alcanza la inacción por el hecho de dejar de actuar, ni se puede llegar a la plenitud del Ser por la mera renunciación.
Porque no es posible que alguien permanezca inactivo ni siquiera por un momento, todo es impulsado a actuar irremediablemente bajo el poder de las tres cualidades de prakṛti.
Es un farsante quien reprime los órganos de la acción mientras su mente está ocupada en los objetos sensoriales, sin duda se está engañando a sí mismo.
Por otro lado, es muy superior aquel que controla los sentidos, a través de la mente, ocupándolos en la acción sin apego por los resultados.
Cumple con tu deber, pues la acción es mejor que la inacción. En la inactividad, ni siquiera sería posible la manutención del cuerpo físico.
Sólo cuando las acciones son realizadas como un sacrificio, uno no es encadenado por ellas. Así que, ¡Oh, hijo de Kuntī!, desempeña tus deberes eficientemente sin apego; sólo por el sacrificio en sí mismo.
En el principio de los tiempos, cuando el creador creó la humanidad junto con el sacrificio los bendijo diciendo, " A través del sacrificio os multiplicareis, su ejecución les concederá todo lo que puede desearse. Estando complacidos con los sacrificios, los semidioses también los complacerán a ustedes, y de ese modo, mediante la mutua cooperación, reinará la prosperidad para todos. Al ser complacidos los semidioses mediante la ejecución de sacrificios, les proveerán a ustedes de lo que necesiten. Quien disfrute de estos beneficios sin ofrecer nada a cambio a los semidioses, es un ladrón."
Quienes participan de los restos de las ofrendas del sacrificio se purifican. Quienes preparan alimentos sólo para el propio disfrute de los sentidos, en realidad se están comiendo sus pecados.