Fue el gran Schopenhauer quien dijera:



"En todo el mundo no existe un estudio tan provechoso y tan identificante como los Upanishads. Han sido la consolación de mi vida, y serán la consolación también de mi muerte."



Los antiguos Upanishads presentan a la humanidad lo más elevado que el espíritu puede expresar, cada verso es desprenderse del intelecto, una bienvenida del mundo trascendental, son un pie aquí... el otro allá, son ecos de la realidad en un mundo de sombras.

Los Upanishads no fueron escritos por teólogos o filósofos, estos provienen de La Divinidad Misma, de presencias que dejaron de ser algo o alguien para transformarse sólo en una nueva dimensión del todo.

No hablan acerca de Dios o acerca de otros mundos lejanos, el tema central de estos magníficos textos eres tú, tu realidad, tu esencia, lo puro y auténtico que reside en ti ... como tú. El Upanishad es un espejo en el cual te reflejaras y sólo verás a nadie, esa y sólo esa es tu realidad.

Estos Upanishads no son material de lectura, son meditaciones, son ventanas hacia ti.

Los antiguos rishis hablaron lo indescriptible, explicaron lo inexpresable, mostraron la hermosura del alma a un mundo ciego; tal como la palabra lo dice estos "rishis" o "veedores" no fueron profesores intelectuales del saber, ellos sólo vieron, y hablaron acerca de lo visto. ¿Acerca? ... Quizás lo correcto sea decir que hablaron lo visto, aunque las palabras no se acomoden y el idioma se nos muestre discapacitado, se nos comienza a balancear. Es que aquellos sabios dejaron de estudiar y enseñar acerca de la verdad, fueron aquello de lo cual hablaron, fueron "Eso", fueron lo que expresaron, fueron lo que mostraron.

Los Upanishads cierran lo que denominamos la edad védica de la India, refiriéndose a la época de la cultura centrada en esos inmensos caudales de sabiduría que fueron Los Vedas.Veda significa en Sánscrito "conocimiento". La sabiduría de estos Upanishads se denomina Vedanta es decir final del Veda. Conocimiento y sabiduría no son lo mismo, sin embargo, el conocimiento puede derivar en sabiduría. Los Upanishads o Vedanta son la culminación del conocimiento védico. Veda = conocimiento, anta = fin, finalidad, nada más allá del Vedanta, nada más allá de los Upanishads. Aquí el raciocinio se acaba, toda lógica será sólo volver atrás, a lo máximo quedarnos en el mismo lugar. Es llegar al fin del camino pavimentado, al principio de la selva virgen, es sentirte obligado a abandonar tu viejo vehiculo—mente y, aunque con los años haz perdido la costumbre hasta llegar al olvido, constatar que ese coche no eres tú, que es posible experimentar sin él, es constatar que existen senderos en la vida en los cuales avanzar es sólo posible desprendiéndose de vehículos y medios, selvas con caminos tan angostos donde solo tú, en tu soledad puedes caminar. Es realizar que es posible mirar, saber e intuir con el corazón. Es ver puertas tan bajitas que agacharte es primordial, la cabeza no pasa y si nos agachamos, quizás. Es comprender que hay lugares del alma donde tu cabeza esta de más.

He dicho en repetidas oportunidades que la religión es irracional, y aquí lo comprobamos. los Upanishads vuelan alto, demasiado alto, donde nuestra mente sin alas no puede llegar.

No es este un texto ordenado, cada mañana acostumbro a leer un verso de un Upanishad eligiéndolo al azar, lentamente he ido anotando, traduciendo perfumes del alma al idioma de las ideas y estas a la lengua del pensamiento. He aquí una serie de artículos que en realidad no se como se le puede llamar o titularlos, quizás ecos, ecos de libertad.

Yogāchārya Bhaktivedanta Ramakrishnananda Swami Maharaja