durlabhaṁ trayam evaitad devānugrahahetukam
manuṣyatvaṁ mumukṣutvaṁ mahāpuruṣasaṁśrayaḥ
Son muy preciosos el nacimiento en un cuerpo humano, un deseo ardiente por la liberación y la capacidad de entregarnos a un maestro espiritual, todos estos se manifiestan por la Gracia Divina.