agne naya supathā rāye asmān
viśvāni deva vayunāni vidvān
yuyodhy asmaj juhurāṇam eno
bhūyiṣṭhāṁ te nama—uktiṁ vidhema


¡Oh Agni, Señor del fuego sacrificial! Guíanos a la riqueza por el sendero correcto, ¡oh conocedor de nuestras actividades!, libéranos de la atracción al pecado, te ofrecemos nuestras más humildes y respetuosas reverencias.

"¡Oh Agni, Señor del fuego sacrificial!" Este verso consiste en una devota oración del vedantista, con respeto y veneración, a un aspecto personal de la Divinidad, lo cual sugiere una armonía entre el bhakti y el jñana.

De acuerdo a la religión védica, Agni es quien acepta las ofrendas de los devotos y las transporta hasta determinados devas, asimismo conduce diferentes devas a las ceremonias en sí. Agni es un intermediario entre los devas celestiales y los seres humanos Rig Veda (5.11.4). Esta plegaria se refiere a Agni como "El Señor del fuego sacrificial", en el sendero del alma es importante comprender que la ofrenda somos nosotros mismos, lo que creemos ser, la idea que poseemos acerca de lo que somos, nuestro ego... Las escrituras nos recuerdan constantemente el ideal del Sanatana—dharma, saranagati o la entrega absoluta a Dios...

sarva—dharman parityajya

mam ekam saranam vraja

aham tvam sarva—papebhyo

moksayisyami ma sucah

"Abandona todas las variedades de religiones y tan sólo entrégate a Mí. Yo te libraré de todas las reacciones pecaminosas. No temas".



El fuego devora todo lo que puede ser devorado, quema todo lo que puede ser quemado... El fuego es como el maestro espiritual, no quema con el objeto de vivir o continuar, sino devora con sus llamas haciendo desaparecer a otros para después él mismo fundirse en el Todo y desaparecer...

"Guíanos a la riqueza por el sendero correcto". Nuestros deseos de riquezas son la expresión de una aspiración a disminuir limitaciones, a ampliar y expandir nuestras posibilidades ya que el sufrimiento y la tristeza se originan en las limitaciones.

Nuestra elevación es la de nuestras aspiraciones. Al identificarnos con el cuerpo burdo, nuestros anhelos se remitirán a aquello que nos proporcione un mayor placer a nivel de los sentidos burdos. Al identificarnos con la mente y el intelecto, no trataremos de acumular riquezas a nivel de dinero o joyas, sin embargo, buscaremos acumular conocimiento. Al identificarnos con nuestros sentimientos y emociones, buscaremos romances y todo tipo de experiencias emotivas. Sólo al alcanzar un nivel evolutivo en el cual se manifieste un atisbo de nuestra alma, nuestras aspiraciones y ambiciones serán por el espíritu...

Es decir, nuestra búsqueda de determinada clase de riquezas dependerá en gran medida de nuestro grado de evolución y, por ende, de nuestro nivel de viveka o discriminación.

Riqueza espiritual no consiste en poseer, sino, en primer lugar, desprendernos de nuestra inclinación y atracción hacia todo aquello que nos otorga placer pero nos priva de dicha, lo que nos hace disfrutar pero limita nuestra libertad, aquellos calmantes, aceptados como soluciones, que nos hacen olvidar nuestra miseria momentáneamente, produciendo una amnesia temporal que no aminora nuestra soledad y tristeza sino que las perpetua.

Existe un "sendero correcto" o "adecuado" para alcanzar riquezas. En muchas oportunidades nuestros problemas no son sólo producto de lo que deseamos, sino de los medios o caminos que utilizamos para alcanzarlo. Riqueza no consiste en adquirir mucho. Nuestra ignorancia acerca de lo que somos no precisa obtener nuevo conocimiento, sino renunciar a toda información acerca de lo que somos para mirar... tan sólo observar lo que es, tal y como es ...



"Guíanos a la riqueza por el sendero correcto"

La religión es un sendero que conduce a la verdadera y auténtica riqueza... al tesoro que yace en ti como tú... Se dice que es un camino porque posee dirección aunque carece de meta...

En la vida espiritual no se habla de ideales, sino de un sentido o dirección...

El sendero correcto es el meditativo, aquel que no va tras una meta, por la sencilla razón que los ideales nos arrancan del presente...

Toda meta se encuentra en el futuro... Y la riqueza sólo en el ahora...

Caminar en el sendero correcto que conduce a la riqueza es darnos cuenta que vivimos en el pasado y el futuro, en lejanas imaginaciones y sueños...

Se trata de un largo camino al aquí... al ahora... a ti... la riqueza a la cual nos conduce no es algo separado que se encuentra como un resultado o subproducto al final del camino, más bien se trata de un enriquecernos en el mismo caminar...

Es ir por la vida sin tratar de adquirir o poseer, sin escapar o perseguir, todo esto nos robotiza, nos convierte en verdaderas máquinas...

El sendero correcto no nos exige ser útiles para adquirir posesiones, ni eficientes en alcanzar resultados... la vida es para ser vivida y no para ser utilizada, porque estamos aquí sólo para ser felices, para vivir y ser dichosos...

La vida se nos da como un obsequio, un regalo, pero depende de nosotros y de nuestra manera de vivir si nos hacemos merecedores de ésta...

El sendero correcto es una manera de caminar que nos hace más vivos, en la constante sorpresa y emoción de saberte vivo...

Nos hace conscientes del inmenso tesoro y riqueza que llevamos en la esencia de lo que somos.