El término se compone de la palabra sánscrita
prāṇa, que se refiere a la ‘energía vital’ –aunque etimológicamente significa ‘respirar’– y la palabra
āyāma que significa ‘ampliación, estiramiento, expansión y prolongación’. Por tanto, el significado sería ‘movimiento expansivo de la energía vital’.
El prāṇā accede tanto al nivel físico como al mental; se manifiesta a nivel físico como respiración y en el mental como actividad psíquica.
Por medio del prāṇāyāma, el yogui va reorientando y canalizando conscientemente la fuerza vital, permitiendo que fluya libremente a través del sistema de nāḍīs o ‘conductores de prāṇa’, que son similares a las venas, pero en el cuerpo astral. Durante la práctica, es posible observar en nosotros el potente fluir de la fuerza de la vida y ampliarlo con atención hasta armonizarlo con la pulsación de la fuerza cósmica.
Este método ha sido presentado al público occidental como un conjunto de técnicas de respiración correcta, una definición que dirige por error nuestra atención a un aspecto parcial y externo del prāṇāyāma.
El prāṇāyāma destaca la profunda relación entre la respiración y la actividad mental. En el proceso de la manifestación cósmica, el prāṇa deviene de la mente universal. Similarmente, en el nivel microcósmico en el ser humano, es obvia la relación entre la energía vital y la mente. El movimiento de la respiración a nivel físico es paralelo al movimiento de los pensamientos a nivel mental; por ende, la respiración influye sobre los estados mentales.
Por ejemplo, un estado de ira produce una respiración acelerada mientras que, en un estado de cierta quietud mental, la respiración es serena y, en una situación de alta concentración, se reduce notablemente la actividad respiratoria.
La respiración manifiesta ritmos muy diferentes ante distintas situaciones mentales y emocionales como ante el temor, el apego, la depresión, los celos o el orgullo. Suspiramos cuando sentimos alivio y en momentos de suspenso contenemos la respiración; ante la belleza nuestro aliento se detiene y jadeamos al percibir dolor. Estados mentales negativos pueden ser superados y reemplazados por positivos mediante las técnicas de prāṇāyāma que influyen sobre el ritmo respiratorio.
Algunas de las consecuencias naturales de la práctica del prāṇāyāma son la unión consciente del prāṇa con el apāna, y finalmente el despertar de la kuṇḍalinī-śakti.
La práctica del prāṇāyāma es parte integral del Vimukti Yoga.